Rodrigo casi siempre fue una persona en quien la curiosidad no tenía cabida. Y a veces, sin notarlo, la falta de ella le había hecho perder muchas cosas durante el transcurso de su existencia.
-¿Cómo se llamará?
-Nicolás.
Al nacer, perdió la oportunidad de llevar el nombre del abuelo, por demorarse unos minutos y no ver la luz en primer lugar.
-Tú tienes más regalos que yo.
-No. Éste venía con mi nombre también, así que es mío.
En su cumpleaños número siete, Nicolás se quedó con un set de automóviles que no era para él, por no revisar bien los papeles que lo envolvían.
-¿Nos vamos a ver mañana?
-No creo. Tengo mucho que estudiar. Deberías hacer lo mismo.
El año anterior, había perdido a su polola Alejandra, sin darse cuenta de lo que ella ocultaba al darle tantas evasivas.
-¿Quieres hablar tú con el doctor?
-No. De seguro no le entenderé. Y se nota que tengo algún tipo de amnesia.
Cuando despertó, fue la respuesta que le dio a su mamá, al tratar ella de animarlo a hablar con el médico que lo había diagnosticado.
Las ganas de Rodrigo por saber más sobre el mundo que lo rodeaba nunca fueron tan grandes. Y sólo la "inútil memoria", como la llamaba, causada por el golpe en su cabeza tras el accidente, encendió una diminuta chispa en la curiosidad latente que tenía.
Aquel pequeño destello apareció cuando, lejos de todo pronóstico, recordaba algo ocurrido durante su estado comatoso. Y también se hacía presente, algunas veces, cuando su gemelo se negaba a revelarle detalles de su vida, siendo que desde niños estaban acostumbrados a compartir todo.
No podía extraer de su memoria los eventos que sucedieron unos meses antes del atropello, pero recordaba al personaje que se le apareció mientras dormía.
Durante varias horas al día trataba de dilucidar por qué había soñado con Pedro, a quien no veía hacía tanto tiempo. Alguien a quien, con extremada molestia, Nicolás se había encontrado esa noche, cuando sus padres volvieron de cenar y Andrea se hacía la dormida para no saludarlos.
Fiel a su naturaleza, no quiso hacer muchas preguntas cuando en la mañana de aquel domingo fue despertado, sin querer, por Nicolás.
Todavía molesto, al volver de la disco en la madrugada, su hermano hacía ruidos en el dormitorio, buscando ropa y guardándola en un bolso.
-¿Sales de viaje otra vez?
-Sí.
-Que te vaya bien. Vuelve pronto.
Un poco somnoliento aún, se dio la vuelta y siguió durmiendo.
Y fue así que no vio cuando su gemelo salió de la habitación para ir a hablar con sus padres, quienes lo abrazaron un poco acongojados al despedirse y le pasaron algo de dinero para el viaje.
Sí, Rodrigo sabía que era todo menos curioso.
Pero lo que no sabía era que, en ese preciso momento, debía serlo.
Sus pocas ganas de preocuparse por los demás, y el no preguntar a dónde se dirigía su hermano, estaban a punto de hacer que perdiera algo muy valioso en su vida.
Continuará...
Capítulo 07: Curiosidad
lunes, noviembre 14, 2011 |
Etiquetas:
Volumen 03: Pasado
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